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EL ESCUDO ALAVES PELIGRA

8197330Encaramado sobre un risco inexpugnable, inmutable al paso del tiempo y dominando un paisaje singular de valles recónditos y crestas escarpadas, pervive el recuerdo de un hábitat muy valioso para Álava desde tiempos pretéritos. Su uso hunde profundas raíces en la historia, desde sus primeros moradores en tiempos de la Edad del Bronce, hasta su abandono progresivo a fines de la Edad Media.
 
El conjunto patrimonial del Castillo de Portilla (municipio de Zambrana, Álava) sobrevive hoy olvidado y carente de la atención que sin duda merece por su trascendencia histórica y su excelencia arqueológica y arquitectónica. Los caminantes que transitan por el lugar pasan del asombro, ante la robustez y entidad de sus restos, a la decepción por su estado de conservación y la falta de información que lo divulgue.
 
El valor histórico-arqueológico y arquitectónico de este emplazamiento viene atestiguado ya desde el siglo XVIII, cuando diferentes eruditos volvieron sus ojos con interés sobre sus ruinas. Entre ellos, destacan el cartógrafo Tomás López de Vargas Machuca, el historiador alavés Juan José de Landázuri y Romarate o, ya a principios del siglo XX, el geógrafo Vicente Vera López, con aportaciones que van desde precisas descripciones hasta los primeros documentos gráficos de sus restos.
 
Los primeros estudios arqueológicos, centrados principalmente en las cronologías protohistóricas del enclave, datan de mediados del siglo XX, a cargo del investigador treviñés Deogracias Estavillo Villambrosa. Ya en 1975, el miembro de nuestra Sociedad Landázuri y actual presidente del Instituto Alavés de Arqueología, Armando Llanos Ortiz de Landaluce, desarrolló otros trabajos en el lugar. En fechas más recientes (entre 1991 y 1995), el arqueólogo vizcaíno Javier Fernández Bordegarai llevó a cabo un proceso de investigación arqueológica centrado principalmente en el hábitat medieval.
 
Desde un punto de vista histórico, este yacimiento adquiere una especial relevancia durante los siglos XI y XII, cuando castellanos y navarros se enfrentaron por el control del territorio alavés, el guipuzcoano y el Duranguesado. El Castillo de Portilla fue uno de los dos únicos bastiones navarros -junto con el de Treviño- que no fueron tomados durante el proceso de conquista de Álava por parte del monarca castellano Alfonso VIII el Noble. Parece evidente que la especial ubicación estratégica del enclave defensivo, así como su eficacia poliorcética y robustez de sus muros, jugaron un papel primordial en este sentido.
 
Sin embargo, la singularidad histórica más reseñable del Castillo de Portilla radica en servir de elemento icónico para el escudo de Álava. El polifacético erudito vitoriano Eduardo Velasco y López de Cano -presidente de la Diputación alavesa entre 1905 y 1909-, en su artículo 'Información sobre el escudo de armas de la Provincia de Alava', apuntaba que el escudo foral procedía directamente del original de la localidad de Portilla.
 
Concretamente aludía a la existencia de un sello en el que «[…] se registra un risco, en su cima una torre acastillada y en la altura de ella, un brazo con espada en su mano desenvainada. Y al pie de la torre un león, que estribando sobre sus pies, echa las manos a ella». Acompañaba a este sello la leyenda 'Sello de Portiella'. Así, la torre maestra que remata el Castillo de Portilla se identificaría con el icono del escudo foral.
 
La realidad actual de este monumento es muy diferente a su otrora glorioso pasado: resulta lamentable y triste observar el actual estado de conservación de la torre que oficia de emblema del Territorio Histórico de Álava, y del resto de los elementos que dan sentido a este excepcional conjunto patrimonial.
 
Las murallas, antaño inaccesibles, se van desmoronando; la antigua iglesia del poblado medieval presenta un aspecto ruinoso; y las estructuras del castillo roquero evidencian signos visibles de su decadencia progresiva. El riesgo de pérdida de estos valiosos elementos arqueo-arquitectónicos es patente para cualquiera que se acerque a admirar las bondades patrimoniales y paisajísticas que ofrece este emblemático lugar.
 
Como en otras ocasiones, desde estas líneas instamos a las autoridades competentes en materia de Patrimonio Cultural a tomar medidas urgentes que garanticen a la sociedad la conservación de estos bienes y encuentren las sinergias precisas para una futura y solvente puesta en valor.